Cada vez que me desnudo para mi marido, le recuerdo las normas, porque es bueno para nuestra relación, y siempre le hago que las repita con voz clara, por supuesto, de rodillas y las manos en la espalda:
-El cuerpo de mi mujer está fuera de mi alcance, no lo merezco ni debo tocarlo, solamente observarlo con su permiso o el de sus amantes. Puedo acercarme a olerlo, pero no tocarlo ni por asomo, nunca jamás.
-Mi mujer no se merece ser penetrada por mi patética polla, por eso debe permanecer en completa castidad, para no suponer una molestia ni a ella ni a sus posibles amantes.
-Como su cornudo en castidad permanente, es mi deber servirla a ella y a sus amantes, prepararles la comida, el refrigerio, e invitar a sus amantes a follarse a mi mujer, siempre pidiendo permiso para que me dejen ver, si no me dejan, mi obligación será ir a otra habitación y permanecer encerrado, hasta que se me deje salir.
-Debo entregar la llave de mi cinturón de castidad a su mejor amante, y rogarle que la mantenga en su poder siempre que tenga a mi mujer satisfecha. Los caprichos sexuales de mi mujer son infinitos, pero yo no puedo satisfacerlos, así que usa a sus múltiples amantes para tal fin.
-Si se me pide, debo limpiar los restos de leche que dejen ellos, pero no se me permite tocar a mi mujer, por lo que si se corren en su cuerpo o dentro de ella, la lefa debe ser limpiada con papel, y yo debo comérmelos todos, agradeciendo a mi mujer y sus amantes la merienda.
-Solamente se me permite mirar cómo follan, permaneciendo de rodillas y con las manos en la espalda, igual que ahora mientras repito estas normas, después del acto, tragarme la lefa y servirles un refrigerio a ellos, buena bebida y comida, mientras disfruto de la lefa de su amante.
-Ya no tengo autorización para dormir en la cama con mi mujer, siempre debo permanecer en otra habitación, y si mi mujer lo desea, encerrado o con las manos esposadas e incluso un bozal en la boca con candado para no poder quitarlo hasta que ella lo desee.
-Esas son las normas, de obligado cumplimiento, mi mujer es mi Diosa, yo su siervo, así la hago feliz y así soy feliz.
